NO TE PIERDAS HOY.....

miércoles, 2 de abril de 2008

Historia de Robledo de Chavela

Tomado del artículo "Robledo de Chavela", procedente de la versión del 29 de marzo de 2008 de la Wikipedia, bajo licencia "Libre de documentación GNU". Su historial de autores puede consultarse aquí.


Robledo de Chavela - Plaza del Ayuntamiento.

Robledo de Chavela - Plaza del Ayuntamiento.

Primeros vestigios, los romanos

Para encontrar la primera referencia de Robledo de Chavela, nos tenemos que remontar 1500 años atrás, cuando los romanos construyeron una calzada romana en los aledaños de Robledo. Lo llamaron Roburetum, debido a las agrupaciones de robles que existían en el entorno de la villa. Actualmente podemos encontrar vestigios de lo que fue una calzada romana, en las cercanías de Robledo, entre este municipio y Zarzalejo. Del hipotético asentamiento, no queda rastro.

Siglos XI, XII y XIII

Durante la época visigoda y árabe, la zona estuvo despoblada y es ya a partir de la Reconquista, a finales del siglo XI, cuando los reyes cristianos avanzaron hacia el interior y recuperaron esta zona como asentamiento pastoril, repoblándose nuevamente en el siglo XIII.

La repoblación en el siglo XIII, de la que queda constancia en documentos escritos, fue promovida por el rey Alfonso VIII de Castilla, una vez asegurada la frontera frente a los musulmanes en el Tajo. Esta repoblación fue producto de la política ganadera expansionista llevada a cabo por el Concejo de la Ciudad de Segovia (ciudad a la que pertenecía Robledo), cuya actividad económica se basaba en la ganadería y en el aprovechamiento forestal, además de en una agricultura de supervivencia. Documentos de 1302 señalan a los quiñoneros segovianos como repobladores del lugar.

Robledo formaba parte de la Comunidad y Tierra de Segovia o Universidad de la Tierra, perteneciendo, dentro de la misma, al sexmo de Casarrubios. El Estado de Robledo estaba formado por el lugar de Santa María de la Alameda y sus anejos Roblehondo, Navalespino, Alaminejo, La Hoya y la mitad de La Lastra. También pertenecían al mismo las villas de Peralejo, Zarzalejo, Las Fresnedillas y la mitad de Los Degollados.[1] Todos ellos eran términos de realengo.

Siglos XIV y XV

A pesar de que las tierras de Robledo eran de realengo, sufrían con frecuencia usurpamientos por parte de nobles y concejos, especialmente a finales del siglo XV. Esto obligó a que sus habitantes buscaran nuevas tierras. Los antiguos robledanos acabaron por asentarse en torno al altozano donde hoy se encuentra situada la iglesia parroquial.

En los siglos XIV y XV, Robledo adquiere gran importancia. De esta época proviene la imponente iglesia y su magnífico retablo mayor. También, en esta época, se establece el mercado en los alrededores de la iglesia, se construyen las plazas de España y Piedita, se edifican las casonas, se reedifican los puentes y se levantan el molino viejo y el torreón de Fuentelámparas.

Siglo XVI: Robledo, Felipe II y el Real Sitio de San Lorenzo de El Escorial

Vista general de la Plaza de Piedita.

Vista general de la Plaza de Piedita.

La recesión demográfica debida a las epidemias que asolaron Castilla en el siglo XVI y su consecuente empobrecimiento de la población se paliaron en Robledo con el aprovechamiento forestal y la cantería para la construcción del Monasterio de El Escorial.[2]

Los terrenos pertenecientes a Robledo, por aquella época, eran mucho más extensos que los actuales. Felipe II, ordenó construir el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial hacia 1563, y, como algunos dicen, el Escorial se construyó en Robledo de Chavela; eligió el monarca estos entornos por ser un paraje de singular belleza y para cumplir los deseos de su padre, Carlos V de construir un Panteón Real que, en su tiempo, representaría el espíritu de su imperio y la grandeza de la dinastía austriaca.


En principio, Felipe II había elegido para la ubicación de su monasterio el término de Zarzalejo, que, por aquel entonces, como se dijo más arriba, formaba parte de los Estados de Robledo. De aquella época proviene la denominación de caribes para los habitantes de Zarzalejo de arriba: según es tradición, éstos se opusieron duramente a la construcción del Monasterio de El Escorial en su término y, ante su actitud, Felipe II afirmó que eran "más indómitos que los indios caribes".

La existencia de aguas, buena piedra berroqueña y pinares en los alrededores proporcionarían los elementos básicos para la construcción de tan espléndido monumento, de ahí que el monarca iniciase un proceso de adquisición de tierras que sirvieron para ubicarlo y para el mantenimiento del Monasterio y de la comunidad jerónima que en aquellos tiempos lo administró.

Estos terrenos, que incluyeron extensiones como la Herrería, la Fresneda, Campillo y Monasterio (actual Valle de los Caídos y terrenos hacia Collado Villalba) y la dehesa Boyal (Monte de la Jurisdicción hacia Abantos) del original término de El Escorial, configuraron un entorno privilegiado que combinaba su tradicional dedicación agro-silvo-pastoril, con otras actividades de ocio y esparcimiento (paseo, caza, hípica…) realizadas por los sucesivos monarcas que lo habitaron.

Pero, volviendo a la afirmación de que el Real Sitio se construyó en Robledo: todos los terrenos y fincas anteriormente nombrados, eran de Robledo de Chavela, hasta que, en 15¿?, Felipe II otorgó a El Escorial el reconocimiento de Villa, y por lo tanto, su independencia de Robledo.

Felipe II y los reyes que le sucedieron tenían algo en común, su afición por al caza, que practicaban frecuentemente en fincas de Robledo. El torreón de Fuentelámparas, se construyó precisamente para que la Corte lo usara como puesto de vigía o refugio palaciego.

Además, Felipe II visitó la Ermita de Navahonda en más de una ocasión; esta ermita se construyó sobre otra que ya pagaba tributos al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

La Villa de Robledo de Chavela

Plaza de España y Plaza de Piedita.

Plaza de España y Plaza de Piedita.

En 1558, el rey Felipe II quiso enajenar las tierras de Robledo al Marqués de las Navas, pero la ciudad de Segovia (provincia a la que pertenecía Robledo) no se lo permitió. A principios del siglo XVII, en 1626, Robledo de Chavela y sus anejos compraron su jurisdicción al Rey, obteniendo así el villazgo, pero, poco después, se tuvieron que vender a un señorío particular a nombre de José Strata y Espínola, al no poder hacerse cargo del endeudamiento generado por su independencia.

En 1649 el Señorío se convirtió en Marquesado de Robledo de Chavela, título que se transfiere al duque de Canzano>, al casar con la marquesa, viuda en 1670. Finalmente es comprado por Eugenio de Mena Benavides en 1756. En los Estados de Robledo se incluían, además de Robledo, Santa María de la Alameda y sus anejos, Fresnedillas y Zarzalejo, tras perder El Escorial y anejos. Incluían también territorios adyacentes, con más de 15.000 Ha de superficie total. La villa mantuvo un pleito con Segovia en 1663, sobre su jurisdicción, Señorío y vasallaje. En 1711, y con el consentimiento del citado duque de Canzano, también marqués de Robledo de Chavela, Felipe V exime a Zarzalejo, que en esta fecha tenía 108 vecinos, de la jurisdicción de la Villa de Robledo de Chavela, pero siempre dentro de los Estados del citado marqués, a partir de un pago a la corona de 810.000 maravedíes (por dicho privilegio de villazgo, que no entró en vigor hasta 1715). Algo más tarde, en 1740, Fresnedillas obtiene el villazgo.

En 1760, dicho Señorío salió a concurso con todas sus propiedades, procediéndose a su venta; en contra de ella, interpusieron una demanda de tanteo las villas vinculadas al marquesado, que eran Robledo de Chavela, Santa María de la Alameda, Zarzalejo, Peralejo y Fresnedillas, por lo que fueron todas separadas a petición del comprador, volviendo a su mano este territorio dividido con las villas. En 1769, terminado el pleito, consiguieron pasar de nuevo a poder real.

La economía de Robledo en el siglo XVII continuaba basada en la actividad ganadera y forestal, lo que permitió un aumento de la población; pero la situación creada por las malas cosechas de cereales entre 1630 y 1659 en todo el concejo segoviano se vio agravada en el término debido a la existencia de una agricultura muy pobre, aunque se siguieron explotando las viñas. Se realizaron unos tímidos intentos de diversificación de la producción, como la explotación minera a través de la concesión en 1627 al vecino Ruiz-Frías de una cédula para administrar unas minas existentes al sur de la villa de Robledo, en el cerro de la Oliva, con veta de cobre, oro y otros metales.

La venta de Robledo a la familia italiana de los Strata

En el siglo XVII, se suceden importantes acontecimientos para la villa de Robledo. El más importante es la venta del Estado y País de Robledo de Chavela al joven, de unos 20 años, José Strata, de origen italiano, hijo del genovés Carlos Strata y de su mujer Agustina Spínola y Eraso, natural de Madrid, venta que se realizó el uno de abril de 1640 y en la que se incluían todas las aldeas y anejos de Robledo:

Tales fueron Santa María de la Alameda (parroquia), Las Herrerías de Arriba y Abajo (de El Escorial), Navalespino, La Aceña, La Cereda, Robledondo, La Hoya, El Alaminejo, La Paradilla y la mitad de La Lastra, la otra mitad de Peralejo (parroquia), la mitad de Los Degollados y la otra mitad de Navalagamella, La Rozuela y Navahonda con Fresnedillas (parroquia).

Se incluye en la compra la dehesa de Navalquejigo (actualmente perteneciente a El Escorial). Se hipoteca la dehesa de Fuentelámparas, que es del concejo de Robledo y contiene abundante monte de roble y ocupa una legua y media del término.

La venta se hizo ante el escribano Antonio de Pedraza, miembro de una familia importante en Robledo, realizándola por parte de este lugar un descendiente de los Marqueses de Moya, que tan desagradable recuerdo dejaron en Segovia, Fernando de Cabrera de Córdoba, vecino de Robledo y alcalde ordinario de la villa en virtud del poder que le otorgó el citado lugar y sus anejos para esta venta.

José Strata instituyó un patronazgo en la capilla mayor bajo el titular de la Asunción de la Virgen en Robledo, con la obligación de reparar siempre los deterioros de la capilla citada. La capellanía había de tener siete sacerdotes con el título de capellanes. Empezó a regir esta fundación el 1 de enero de 1645.

Ordenó que el día de fiesta de la Virgen de Navahonda se hiciera una procesión cada año hasta el lugar de la ermita de Nuestra Señora de Navahonda, situada al pie del risco de la Almenara, en cuya ermita se celebraban los oficios religiosos. Tendrían también derecho los patronos de ser enterrados en la bóveda.

El casco urbano de la Villa de Robledo en el s. XVII

Torre de la iglesia, desde una de sus típicas calles.

Torre de la iglesia, desde una de sus típicas calles.

Del siglo XVII, se conserva parte del trazado, como la casa con escudo de la calle de Alonso Martínez y, en especial, un importante número de viviendas rurales de una planta con una clara tipología serrana, sobre parcelas muy estrechas y sin patios (a excepción de los ejemplos perimetrales), situadas en la parte oeste de la vía principal, dentro del núcleo medieval, en ladera. Se construyeron con mampostería de piedra, estructura de cubierta de madera, generalmente a un agua, con teja árabe y pequeños huecos. En estas fechas comienzan a surgir, al otro lado de la calle, unas viviendas de mayor tamaño, principalmente de dos plantas, con corrales posteriores, de materiales similares, pero con fachadas escaladas, huecos ordenados y cubiertas a dos aguas, que se alinean en manzanas regulares de gran tamaño delimitadas por calles amplias y de directriz recta.

Estas amplias viviendas se acompañaban de corrales y de todo tipo de construcciones agropecuarias. Las fachadas traseras de estos corrales tenían una función de servicio, como se puede ver en la calle de Traspalacio, cuyo trazado cierra un casco almendrado que hace pensar en una posible cerca o tapia, pero que parece ser más un posible camino rural de acceso a estas fincas.

La Casa de la Cadena, Palacio de alojamiento Real

El nombre de Traspalacio alude a la existencia de la Casa de las Cadenas, propiedad de gran tamaño e importante fábrica de los Bernaldo de Quirós, que se encuentra hoy prácticamente destruida y donde se alojaron Carlos I, Felipe V, Carlos III, Carlos IV y Fernando VI.

Robledo en el siglo XVIII, el desarrollo urbano

Robledo de Chavela permanecía en el siglo XVIII como Señorío de la duquesa de Canzano, que tenía enajenadas de la Corona el señorío y las alcabalas, y pertenecía a la intendencia de Segovia, dentro del Sexmo de Casarrubios.

Constituía Robledo de Chavela el núcleo de población principal en la ladera este de la Sierra, entre El Escorial y San Martín de Valdeiglesias, más por el tamaño del término de su población que por su variedad productiva, pues, según el Catastro de Ensenada, además del aprovechamiento agrícola (huertos de regadío, secano, prados, viñas y frutales) se beneficiaba del esquilmo de los montes y dehesas, colmenas, ganaderías y dos molinos harineros, pero no se citaban establecimientos industriales de otra índole.

La riqueza alcanzada por Robledo se refleja en el número de empleados y en los distintos oficios recogidos en el Catastro de Ensenada, como médico, dos cirujanos, cillero, maestro de primeras letras, tablajero, un tejedor de lienzos, dos alfareros, dos fabricantes de carbón y un herrador, así como ocho religiosos; este importante grado de especialización en muchas actividades, se puede encontrar en la edificación, donde sin desaparecer, por supuesto, la autoconstrucción, podemos ver a dos canteros, un carpintero, un albañil y dos herreros, dato que revela la existencia de una arquitectura más elaborada y necesitada de estos oficios, como se manifiesta en la calidad de las viviendas urbanas y casonas de Robledo, así como en los diversos edificios religiosos y públicos.

A mediados del siglo XVIII se edificaron la ermita de Nuestra Señora de la Antigua, en el camino de El Escorial y a unos 800 metros del Ayuntamiento, así como un Vía Crucis en dirección a las Navas del Rey, del año 1770; en la iglesia parroquial se realizaron en estas fechas las puertas y el cancel de la portada del lado de la Epístola, y se incorporaron nuevas pinturas y esculturas.

El desarrollo urbano de Robledo en el XVIII se manifestó en la mayor densificación de las manzanas regulares situadas al este de la vía principal, que permitía la consolidación del la calle de Traspalacio (donde se construyó una ermita, la Ermita de la Concepción, de la que no quedan más datos) y debió de comenzar a originarse el arrabal de Pajares y cuadras al sureste de la población, llamado del Palomar, cercano al Vía Crucis; entre el núcleo antiguo y este nuevo asentamiento agropecuario, surgido probablemente por el aumento de la actividad ganadera (que implicaba una necesidad de espacio) y el alejamiento de los animales de las viviendas (como sucede en otras poblaciones de la misma época), se encontraban huertas y alguna edificación, sobre una suave vaguada que los separaba.

l centro de la población seguía constituido por el conjunto de las plazas de Piedita y de España, donde se ubicaban el Ayuntamiento, las fuentes y el arca del agua; es en esta época donde se debió de alcanzar una imagen cercana a la actual, con arquitectura residencial de calidad, de fachadas ordenadas y alineadas, que confieren al espacio una fuerte impronta urbana.

Robledo en el siglo XIX, el desarrollo económico

Vista norte de la Plaza de España.

Vista Norte de la Plaza de España.

El primer dato sobre Robledo de Chavela en el siglo XIX, al igual que en el siglo anterior, es que sufre una importante variación en su población, que es el reflejo del hecho de incluirse en el recuento o no de las villas de dicho señorío. Así, en 1826, Robledo de Chavela tenía 297 vecinos y 1.166 habitantes, por lo que habría crecido en casi cuatro décadas un 57%. Teniendo en cuenta la Guerra de la Independencia, esta variación parece excesiva, como sucederá en el dato ofrecido en 1831, de 198 vecinos, un tercio menos que cinco años antes. La cifra de 1846, ofrecida por Madoz es la primera donde aparece Robledo de Chavela con su territorio actual, y es de 263 vecinos y 1.063 almas. Como en el resto del país, la población crece durante el siglo XIX, y a finales del mismo, en 1889, se alcanzaba la cantidad de 355 vecinos y 1.433 habitantes, más de un tercio superior a la población de mediados de la centuria.

La economía de Robledo mantiene, en los primeros años del siglo XIX, una preponderancia de la ganadería, a pesar del comienzo de la caída de la lana, por lo que permanecen los prados para pastos y un importante número de cabezas de cabaña ovina, caprina y bovina, seguidas de cerca por las cabañas mular, equina y asnal. En 1889 sumaban las dos primeras ganaderías casi 3.000 animales, 300 de vacuno, 50 de cerda y 332 animales de carga. La agricultura estaba poco desarrollada, pero, ya en 1826, destacaban los cultivos de cereal.

Cabe destacar, sin embargo, el gran desarrollo forestal, y la producción de carbón y maderas, que se exportaban ya a mediados de siglo; casi el 25% de la superficie estaba ocupada en 1873 y 1898 por montes catalogados, sobre todo pino negral y piñonero, con lo que Robledo constituye, según los ingenieros de montes de la época, una de las tres zonas de riqueza forestal de la provincia de Madrid.

La llegada del tren, el desarrollo comercial y la emancipación de Segovia

El hecho más destacado para este siglo, que es vital para su desarrollo económico, y el de toda la zona noroeste de Madrid, fue el establecimiento de la línea férrea Madrid-Irún, cuyo tramo El escorial-Ávila fue inaugurada en 1863 por la Compañía de Ferrocarriles del Norte, proveyendo a Robledo de Chavela de estación, localizada a 3 km al norte del casco urbano, que propició el nacimiento de una colonia de veraneo llamada Colonia de la Estación. Hasta este momento, las comunicaciones de la villa eran dificultosas, pues la red de caminos era de ínfima calidad.

La actividad comercial se centraba en la explotación de productos agrícolas y forestales, pero ya a finales de siglo se vendían también al exterior leche y carnes, intercambio propiciado por las nuevas industrias y el establecimiento del ferrocarril; en estos años, además, se elaboraban jabones y conservas de carnes y frutos, pan vino y aceite. Estas producciones existían ya prácticamente en 1849, fecha en la que se contabilizaban, además tres molinos harineros. En el pueblo funcionaban dos tiendas de comestibles y algunas de telas y, ya en 1889, farmacia.

El incipiente desarrollo de la colonia veraniega en las cercanías de la estación y la posibilidad de trasportar los productos, añadido al hecho de constituir históricamente Robledo de Chavela la cabeza de todo el Señorío, nos permite hablar de una diversificación, aunque mínima, de la actividad económica y social; esta relativa riqueza se manifiesta en el mantenimiento de dos escuelas públicas elementales y una de adultos a finales de siglo (a mediados sólo existía una común de instrucción primaria), así como cárcel municipal, cuartel de la Guardia Civil con seis números y un cabo, tres posadas y un veterinario. Este desarrollo primario provoca un interés urbanístico que se cristaliza en las plantaciones de árboles en las calles, paseos y veredas (en 1889) y la fuente con tres caños, de mediados de siglo, aunque los caminos permanecían aún en muy mal estado.

Robledo perteneció a Segovia hasta 1833, fecha en la que pasa a formar parte de la provincia de Madrid, dentro del partido judicial de San Martín de Valdeiglesias, que hasta 1888 incluía demás a Santa María de la Alameda, Valdemaqueda y Zarzalejo; en este año se traslada la jurisdicción al nuevo partido judicial de San Lorenzo de El Escorial; la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia desaparece en 1837, pero mantiene diversas propiedades en sus antiguos territorios.


Notas
  1. Revista Ibérica: Arquitectura rural en Madrid: Robledo de Chavela.
  2. En el puerto de la Cruz Verde y junto al embalse de Robledo de Chavela hubo canterías dedicadas a extraer piedra para el Monasterio.

Añadir o votar en: Meneame Fresqui Technorati Del.icio.us Yahoo